Argentina hiperconsumista: la lucha para sostener el valor del dinero
La inflación pone un tope de rendimiento a las inversiones y fomenta el consumo. En un escenario de círculo inflacionario toman rol protagónico la emisión de dinero, los préstamos y los fideicomisos financieros. La clase media se refugia en la compra de bienes de ocio y del hogar
Por Romina Giselle Zarlenga
Shoppings abarrotados de gente, ventas de Lcd, Ipod, computadoras y autos de mediano precio. Se consume a fin de tratar de rescatar el poder adquisitivo que se ve amenazado por los precios cada vez más altos. La contracara de esta situación es que el ahorro resulta cada vez más inaccesible a la familia de clase media que no encuentra una alternativa de inversión que le proporcione una futura seguridad económica.
El dólar dejó de ser el resguardo de los ingresos de los argentinos al tener una cotización con pocos movimientos habiendo el aumento de precios erosionado su valor. Los depósitos a plazo fijo dan escasos rendimientos que no logran equiparar el ritmo de la inflación, así como tampoco las demás opciones para invertir en el sistema financiero. Es así que la solución a la pérdida de poder adquisitivo la buscan los estratos medios por vía de la intensificación del consumo en la canasta de alimentos y algunos bienes durables.
Consultado sobre cómo afecta la inflación a los inversores, el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), Adelmo Gabbi, expresó “seguramente influye y mucho en el ánimo de los inversores. Uno de los fundamentos básicos en finanzas es que cuando se elige una inversión se busca al menos mantener el poder adquisitivo del dinero. Entonces la inflación le pone un piso de rendimiento esperado a los inversores. Cuando hay inflación es muy difícil esperar bajas nominales en los precios”.
Las consecuencias del desfasaje monetario de los precios en la economía expuestas por el dirigente de la BCBA son que “del lado de las empresas se distorsionan los balances de las mismas al no permitirse el ajuste por inflación. Muchas pagan impuesto a las ganancias por réditos que son sólo contables. Del lado de los agentes, afecta en que los obliga cada vez a profesionalizarse más. La inflación afecta en forma selectiva a las empresas y por eso no es bueno generalizar. Son períodos de mucha selectividad y de mucho seguimiento diario.”
Otra consecuencia de la brecha entre los valores nominales y los reales en la economía es la dificultad para planificar a largo plazo, desmotivando los contratos y las inversiones a largo plazo. Vista la imposibilidad de estimar el valor de las transacciones a futuro, la mayoría de las negociaciones ven reducida su duración.
Según Mariano Lamothe de la Consultora Abeceb.com, la inflación fomenta el boom del consumo que se vive en estos días aunque el ritmo inflacionario también lo desacelera dado el aumento de los precios de los bienes de la canasta básica. “Debido al gran flujo de dinero, la gente ve en el consumo una forma de mantener el valor de la moneda dedicando sus ingresos tanto al ocio como a la adquisición de bienes durables como los electrodomésticos y los LCD”, completa Mariano Lamothe.
Con expectativas inflacionarias en aumento, la incertidumbre desmotiva a los inversores que prefieren consumir sus rentas a verlas en pocos meses licuadas por el aumento sin escalas del nivel de precios. Se deteriora el valor real de los ingresos y de los préstamos, perjudicando a los prestamistas y beneficiando a los deudores.
El Índice de Confianza del Consumidor, es prueba del espíritu consumista de los argentinos. Elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), este indicador sufrió una caída del 13,2% en el primer semestre de 2009 demostrando el freno en el consumo durante el período. En 2010 resurgió incrementándose un 21% reactivando las ventas, las cifras oficiales sitúan la suba en un valor de 35,6%.
Que compran los argentinos de la clase media
Según datos del INDEC, la tendencia a la adquisición de electrodomésticos y automotores ya se perfilaba desde el año 2004 en el aumento sostenido de las compras de televisores, videocaseteras, DVD y filmadoras; equipos de aire acondicionado y artículos de computación e informáticos entre otros rubros.
Consumo de Electrodomésticos
Tomando como referencia el período enero-septiembre del año pasado con relación al 2009, las ventas de electrodomésticos aumentaron un 40,6% con un fuerte acento en el interior del país. Las ventas de artículos de computación se duplicaron liderando el mercado de bienes del hogar, siguiéndolos en segundo lugar los televisores y afines que casi alcanzaron a doblarlas. Los lavarropas y las cocinas también tuvieron un gran repunte con un 35,3 y un 31,5 por ciento de alza, respectivamente.
Las industrias de la pequeña y mediana empresa y las automotrices han incrementado su producción al máximo. En palabras de Gabbi, “no solo las empresas dedicadas a la producción de esos bienes (LCD, computadoras, autos), sino también los supermercados o cadenas de ventas minoristas que los venden han aumentado sus ventas”.
De hecho, a pesar que el poder de compra ha caído sustancialmente, de acuerdo a datos del INDEC en enero hubo un aumento de la actividad de los supermercados de un 15,2% en relación al mismo período del año anterior mientras que en diciembre de 2010 había ocurrido un alza más pronunciada de un 20,3%.
Como se puede ver en el gráfico siguiente desde el año 2003 hasta la actualidad los aumentos del PBI y del Estimador Mensual de Actividad (EMA) fueron apoyando el crecimiento del consumo que alcanzó a su pico en el 2008 y continúa en aumento en la actualidad. La compra de bienes importados también viene acompañando el incremento del gasto, si bien últimamente el gobierno ha tomado medidas para desalentarla.
En porcentajes, el consumo representa más de un sesenta y cinco por ciento del producto de la economía y las importaciones se han duplicado desde el 2003 hasta el 2009. El Estimador Mensual de Actividad refleja una tendencia alcista sostenida especialmente hasta 2009 donde junto con el PBI crecen a un ritmo más moderado. En el 2010 se reactivaron las variables nuevamente acumulando un amplio crecimiento luego del amesetamiento producido en el 2009.
Factores que impulsan el consumo
El aumento del circulante en manos del público se ve reflejado en la cantidad de billetes y monedas en millones de pesos que, según datos del BCRA, se ha casi sextuplicado desde inicios del gobierno de Néstor Kirchner hasta la actualidad llegando a los 111.151 millones de pesos al 31 de enero de 2011. Es conocido el fenómeno en economía de “ilusión monetaria” por el cual la gente al tener más billetes en mano se cree más rica, por lo que gasta más, sin embargo al aumentar los precios al mismo tiempo que la cantidad de moneda, en términos reales no se incrementa su poder adquisitivo.
El énfasis en la expansión de dinero como sostén tiene sus inconvenientes, como indicaba un informe de Ecolatina del 2010 “si el Gobierno no obtiene financiamiento externo en el segundo semestre se acentuará la dominancia fiscal y la política monetaria perderá aún más grados de libertad. Si el contexto enrarecido persiste y se afecta el saldo comercial por menores precios y/o menor demanda mundial, los márgenes de acción de la política cambiaria se verán fuertemente reducidos”.
En política monetaria hay dos tipos de dominancia, la fiscal y la monetaria. La primera tiene como foco usar la expansión del dinero para mantener un equilibrio del fisco, esta versión desvaloriza la deuda contraída por el Estado y mejora sus ingresos tributarios. La contraparte es la inflación con la que la población termina pagando el mantenimiento de la deuda soberana.
La otra dominancia tiene como objetivo la estabilidad de los valores nominales y reales de la economía asegurando un escenario con una inflación irrelevante. Ambas dominancias se suelen alternar en los gobiernos aunque la fiscal es sumamente peligrosa si no se maneja con cuidado dado que puede desencadenar en episodios hiperinflacionarios.
En pocas palabras, a medida que aumenta la política monetaria expansiva a favor de la política fiscal, favoreciendo el pago de la deuda y la política de incremento del consumo, el gobierno se encuentra en una situación más compleja de manejo de la inflación, con peores perspectivas en un escenario de caída de los precios de las materias primas a nivel mundial.
Las promociones de las tarjetas de crédito y de débito, debidas a la competencia surgida entre los bancos para atraer clientes, como el aumento de los préstamos al consumo han contribuido a que exista una mayor propensión al gasto. En datos de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), las tarjetas de crédito incrementaron un 40 % su utilización y las de débito un 70 %.
Préstamos en millones de pesos
El sector financiero ha sido otro factor para la expansión del gasto en la economía. Como se puede ver en el gráfico de arriba, los préstamos al consumo fueron los que tuvieron un incremento porcentual mayor, al pasar de 4.540 millones de pesos en enero de 2003 a 62.657 millones de pesos en noviembre de 2010. En general, el monto de préstamos aumenta con el ritmo de la economía pero con menor fuerza los de garantía real.
Otro instrumento que ha favorecido la liquidez del sistema es el fideicomiso financiero que se ha hecho muy fuerte especialmente financiando la compra de electrodomésticos, como afirma el presidente de la BCBA, “estamos en un periodo de récords de materias de fideicomisos de consumo que son cotizados en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y los bancos por medio de las tarjetas de crédito financian a ese consumo”.
Entre tanto la fuga de capitales se acentúa y la industria recibe cada vez menos financiamiento, debido a que el ahorro de las familias se dedica al consumo en lugar de a la inversión. Las empresas están al máximo de utilización de la capacidad instalada y las ventas no parecen tener un piso.
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